Hay edificios que forman parte de la identidad urbana de una ciudad, y rehabilitarlos implica actuar sobre ellos respetando su carácter arquitectónico y su integración en el entorno.

En esta intervención en la zona de El Sardinero, la rehabilitación de fachada se ha planteado no solo desde el punto de vista estético, sino también técnico y funcional, mejorando la durabilidad del edificio y su protección frente a las condiciones del entorno marino.

La singular geometría del inmueble, marcada por sus amplias terrazas y su configuración característica, convertía esta actuación en un proyecto especialmente relevante dentro del paisaje urbano de Santander.

Porque rehabilitar no consiste únicamente en renovar, sino en mejorar el comportamiento del edificio manteniendo su esencia arquitectónica.